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LA DISLEXIA DE DESARROLLO (artículo para docentes)
La dislexia de desarrollo es una dificultad del lenguaje que se refleja en
el aprendizaje de la lectura y la escritura. No es debida a falta de
inteligencia, ni a dificultades visuales ni auditivas. No es tampoco debida a
consecuencias de problemas emocionales. Es un trastorno que se transmite
genéticamente (requiere de antecedentes familiares). Para diferenciarla de otros
trastornos, esta dificultad debe existir desde el inicio del aprendizaje de la
lectura y escritura, y debe mantenerse de no mediar un tratamiento adecuado.
Incluso, a pesar de recibir el apoyo terapéutico indicado, esta falta de
habilidad se pone en evidencia con el transcurso del tiempo de diferentes
maneras, incidiendo en el rendimiento en el estudio hasta la edad adulta. Se
manifiesta inicialmente en dificultades en lo que se conoce con el nombre de "Conciencia
Fonológica".
Llamamos Conciencia Fonológica a la sensibilidad de una persona a la estructura
fonológica del lenguaje. Es la habilidad en la que hay que pensar, comparar y
manipular los sonidos puestos en palabras.
De una manera más simple, podemos decir que la conciencia fonológica es la
posibilidad de reconocer la secuencia de sonidos que integran la palabra hablada,
y de comprender que esos sonidos en un determinado orden pueden formar palabras
que tienen un significado, logrando así también armar nuevas palabras y
compararlas. Es así que cuando esta habilidad no está presente en niños que se
encuentran en preescolar, es posible advertir falta de interés por las letras,
dificultades para lograr la memoria de palabras, falta de motivación en juegos
que impliquen el reconocimiento del sonido inicial de las palabras, el
reconocimiento de palabras que riman etc.. A pesar de esto, es frecuente
observar que se trabaja con alumnos de 1er. grado, e incluso de preescolar, con
el aprendizaje del abecedario, aún cuando estas actividades no han sido
ejercitadas.
El reconocer esta falta de habilidad permitirá realizar la detección temprana de
los signos de riesgo para el aprendizaje de la lecto-escritura, permitiendo
detectar aquellos posibles trastornos específicos de aprendizaje.
Cuando percibimos una lengua, sus unidades se abstraen mediante un complejo
proceso que aparentemente no exige un conocimiento analítico explícito de la
estructura interna de la misma. Pero al leer y escribir, es necesario que ese
conocimiento sea explícito. Tener acceso a la estructura gramatical de la lengua
es precisamente comprender que el habla puede segmentarse en unidades, y que los
signos gráficos representan esas unidades.
A pesar de que las habilidades de la conciencia fonológica requieren de la
discriminación auditiva, van más allá del reconocimiento de que dos sonidos o
palabras son diferentes.
Algunos ejercicios para la adquisición de la conciencia fonológica son:
* Rimas.
* La habilidad de separar las palabras en sílabas.
* La habilidad para identificar palabras con el mismo sonido inicial.
* La habilidad para identificar palabras con el mismo sonido final, o la misma
sílaba final.
* La habilidad para contar los sonidos que forman parte de las palabras.
* La habilidad para manipular sonidos en palabras. Por ej. decir "foca" sin la
"f" inicial. Quitarle la "t" al comienzo de la palabra "tren" y ponérselo al
final.
Estos son sólo algunos de los ejercicios que favorecen el desarrollo de la
conciencia fonológica, pero es necesario comprender que este es un trabajo que
debe ser incluido dentro de otros aspectos a desarrollar para lograr un efectivo
aprendizaje que permita el empleo de la lectura y escritura como instrumentos
efectivos de comunicación. Ejemplos de esto son el desarrollo de ejercicios de
reconocimiento de palabras sin deletrearlas, el completar palabras a las que les
faltan letras, el completar oraciones a las que les faltan palabras, el lograr
una adecuada anticipación atendiendo a indicadores del texto, el reconocimiento
de la organización de las ideas y su secuencia, etc..
No se aconseja atender en un principio a la velocidad de la lectura y escritura,
sino a lograr entender la finalidad de este aprendizaje que nos permite recibir
y transmitir información. Este objetivo que parece ser tan obvio, es el que
muchas veces no está presente en la enseñanza de este instrumento de la
comunicación tan necesario para la educación.
Doctora Isabel Galli de Pampliega
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