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Los conceptos necesarios para entender a la dislexia:
Dado que durante muchos años me preocuparon las dificultades para aprender el código lecto-escrito, al trabajar desde hace ya 39 años con este trastorno, pude advertir que existen 2 conceptos que resumen qué significa la dislexia y cómo se debe proceder para evitarla. El primer dato lo obtuve de la definición dada por la International Dislexia Association, en donde se destaca la importancia de la Hipótesis del Doble Déficit (Wolf and Bowers, 1999). Falta de velocidad y precisión para manejar el código, inciden a partir de los 8 años en las posibilidades de comprender el texto. Al leer de manera muy lenta, el niño se cansa y no recuerda lo que leyó. Es así que al trabajar a partir de los 8 años con textos más largos y con palabras que pertenecen al vocabulario formal (el que se emplea en la lectura y escritura), si los niños continúan deletreando las palabras al leer, se les dificulta incorporar nuevo vocabulario. Es necesario recordar que a partir de los 8 años el niño incrementa su vocabulario desde la lectura. Lamentablemente con el correr de los años, esta diferencia con respecto a quien puede leer de manera fluida y sin errores significativos, aumenta. El otro concepto que me permitió entender por qué un alumno que tiene más de 8 años deletrea sin entender lo que lee, es la manera en la que un niño aprende a leer. A esta ruta se la conoce con el nombre de Ruta Dual (Coltheart, 1978; Forster & Chambers, 1973; Meyer, Shvanevelt & Ruddy, 1974). Esta ruta está conformada por dos accesos: el deletreo y el impacto visual. El niño a los 5 años comienza a interesarse por el nombre de las letras y su sonido dentro de una palabra. Esto le permite unir los sonidos y reconocer la palabra. Cuando esa palabra ya la ha visto varias veces, no necesita deletrearla, sino que forma parte del caudal de palabras que reconoce por impacto visual. De esta manera el niño deletrea aquellas palabras que no reconoce, mientras nombra a aquellas que no necesita deletrear. Así, con la práctica de la lectura, va incorporando sin darse cuenta, cada día más palabras que reconoce por el solo hecho de verlas escritas. Esto le permite agilizar la lectura y acceder a la comprensión del texto. De esta manera el niño va desarrollando “Las Destrezas Básicas” que se requieren para acceder a la automatización del código (Siegel, L., 2004., Handbook of Learning Disabilities, “Basic Cognitive Process and Reading Disabilities”, Chapter 10, USA), tales como la habilidad fonológica, la sintaxis, la memoria de trabajo, el aspecto semántico y la ortografía. Si un niño de 4to grado deletrea todas las palabras al leer, es simple entender que no comprende lo que lee. Esta situación de desventaja limita también el desarrollo de la memoria auditivo-verbal y no le permite la anticipación sintáctica. Si entendemos que a esta dificultad a partir de los 8 años se la llama dislexia, podremos atender desde pre-escolar a aquellos niños que no muestran interés por aprender a leer. El haber entendido esto, me permitió también darme cuenta de que no se debe esperar a que un niño aprenda a leer y escribir cuando y como pueda. La lectura y la escritura deben ser enseñadas por el docente, ya que al ser un código que permite la comunicación, requiere de una enseñanza sistemática y estructurada. Sólo de esta manera podremos hablar de la Prevención. A los 5 años se pueden reconocer aquellos niños que se resisten a este aprendizaje. Así, trabajando desde la conversión grafema-fonema e incorporando palabras que se reconocen por impacto visual, se podrán confeccionar listas de palabras (50 en un comienzo) que deberán ser fijadas sin necesidad de deletrear. De esta manera el niño puede acceder a la lectura y surge naturalmente su interés por leer. La misma práctica de la lectura irá fijando la automatización del código, para luego prestar atención al contenido. Queda claro que algunos niños aprenden a leer y escribir a través de cualquier propuesta, pero aquellos que por algún motivo no lo logran, irán generando conductas defensivas que son el resultado de la gran frustración que les provoca, el no poder leer como sus compañeros. Si no se atiende a esta necesidad, sabiendo cuál es la manera de hacerlo, me genera a mí como profesional una gran frustración; ya que no entiendo por qué no se acepta probar con el desarrollo de habilidades específicas (ya demostradas por investigadores) para evitar consecuencias que son irreparables.
Dra. Isabel Galli de Pampliega Marzo de 2008
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